Hace mucho tiempo, en un momento más brillante, donde las
cosas eran más fáciles, Oscar Jiménez dibujó a todos sus amigos, los que Miguel
G.Saavedra bautizo como Vértice Bongo Raiders en una de las viñetas finales de JLX.
Este club Vértice se reunía en la tienda homónima los sábados por la tarde.
Desde aquí quiero hacer un homenaje a todos ellos. También hay un par de
chistes privados… Que yo recuerde, detrás del poste estaban dibujados Eduardo
Alpuente y Vicente Ibáñez. Frente al poste, el chico de la camiseta de Vértice soy
yo, sujetando a Daniel Jariod. Saliendo de detrás mío, Enrique Parra. Sobre el
ciclomotor, Miguel G. Saavedra. Con abrigo negro, Jesús Alcalde. Entre Miguel y
Jesús, Pepe Caldelas. Saltando con la pierna en horizontal al suelo, Ferran
Toro, bajo él Nacho Fernández. Corriendo despavorido Eduardo López. Frente a él
con camiseta de Punisher, el propio Oscar y en el lateral, Jordi Torquemada. En
el cartel del camión Raimon Fonseca. Y otro chiste en los anuncios de los
edificios, sobre José Maria Méndez y su U hijo de Urich. Cuantas risas dan desde
Madrid. Un abrazo a todos con los que no guardo contacto desde aquí.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Hot Artist: Alberto Foche, gran nuevo artistas que ha puesto su confianza en nosotros para trabajar.
En esta mi cuatrocientas
entrada, quiero presentar al último de los artistas que ha puesto su confianza
en la gestión de Patricia y mía dentro de RADEBU, para llevar su carrera hacia
donde él quiera. Su nombre es Alberto Foche y esta trabajando para Urban Style
comics. Este trabajo lo ha encontrado él mismo. Amigo míos como Axel Alonso, John
Barber, Gregory Lockard, Ben Abernathy y Harvey Richards,
ya han mostrado interés por su trabajo. Esto nos hace sumamente felices.
Francia, ese paraíso perdido. Emmanuel Proust.
Jean-Yves Delitte autor de Belem, Black Crow, Thanatos o
U-Boot, ha informado a los medios del avance de su juicio contra la editorial
en bancarrota “Emmanuel Proust”, para recuperar judicialmente los derechos de
edición de sus obras y así poder decidir donde volver a publicarlas.
Todo empieza hace unos años cuando la editorial Emmanuel
Proust quiebra por culpa de la crisis. Esta pequeña editorial francesa ya tenía
problemas de liquidez antes, pero en
plena crisis decide dejar de pagar a Jean-Yves. Esto probocó que fueran a
juicio. Por lo que se ve, el editor le vendió su catalogo a un segundo editor,
y eso ha provocado que Jean-Yves no pueda recuperar sus derechos, según un
juez.
La relación editor-autor en Francia siempre fue muy
importante, se creaban clanes de autores-editores con nombre propio, como "Spirou", "Tintín",
"Driver
", "Continuará", "Circus",
"Moving" y otros. Luego, a medida que pasaba el tiempo, los clanes ancestrales
fueron desapareciendo y aparecieron otros. Con estos cambios los autores han
variado en sus deseos individuales, sus estados de ánimo, sus amistades y sus
formas. Los editores también han cambiado, y a veces han invitado a unirse a
otros autores a sus clanes, con nuevos proyectos. Y estas colaboraciones aunque
buscaban el beneficio de ambas partes siempre eran respetuosas, aunque efímeras
o imperfectas. Pero esto ha cambiado últimamente, con excusas como problemas de
liquidez, la crisis, la desconfianza a llegado al mercado hermano. Esto esta
pasando factura en muchas editoriales pequeñas.
Los pequeños editores están acusando mucho la crisis
económica, pero también la crisis de confianza. La misma confianza que hizo que
editoriales pequeñas como Glenat, sea una de las más grandes de nuestro país
vecino.
Para que el mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada.
El otro día, estaba viendo
mi sobrino la película ‘Gangster Squad’ y ví los primeros minutos de la película.
Escuche una frase que se me quedo en la mente y el mismo día decidí buscarla
para ver de donde salía o era original de la película. Finalmente descubrí que
era un poema:
Para que el
mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada (E. Burke)
Cuando los
nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era
comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Sé que es un poema que
traducido ha perdido toda rima… pero creo que es muy interesante. La gente de
este país va a la suya y no se quiere mojar. Unos dicen “Da igual, no es de los
míos… así que… que mas da.” Otros dicen “Ellos han tomado su decisión, si tiene
consecuencias, peor para ellos”. Pero “buena gente”, hay otra gente que se aprovecha
de ello. Es hora que los hombres buenos hagamos algo. A mi no vendrán a
buscarme. Me tendrán siempre en frente, solo o acompañado, sin pedir favores.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Words of Martin Luther King. Please, don't forget these words.
I write in my blog these inspiring
words of Martin Luther King. I think that
fifty years after the big rally,
remain more relevant than ever. Please, remember these words.
I am happy
to join with you today in what will go down in history as the greatest
demonstration for freedom in the history of our nation.
But one
hundred years later, the Negro still is not free. One hundred years later, the
life of the Negro is still sadly crippled by the manacles of segregation and
the chains of discrimination. One hundred years later, the Negro lives on a
lonely island of poverty in the midst of a vast ocean of material prosperity. One
hundred years later, the Negro is still languished in the corners of American
society and finds himself an exile in his own land. And so we've come here
today to dramatize a shameful condition.
In a sense
we've come to our nation's capital to cash a check. When the architects of our
republic wrote the magnificent words of the Constitution and the Declaration of Independence,
they were signing a promissory note to which every American was to fall heir. This
note was a promise that all men, yes, black men as well as white men, would be
guaranteed the "unalienable Rights" of "Life, Liberty and the
pursuit of Happiness." It is obvious today that America has defaulted on
this promissory note, insofar as her citizens of color are concerned. Instead
of honoring this sacred obligation, America has given the Negro people a bad
check, a check which has come back marked "insufficient funds."
But we
refuse to believe that the bank of justice is bankrupt. We refuse to believe
that there are insufficient funds in the great vaults of opportunity of this
nation. And so, we've come to cash this check, a check that will give us upon
demand the riches of freedom and the security of justice.
We have also
come to this hallowed spot to remind America of the fierce urgency of Now. This
is no time to engage in the luxury of cooling off or to take the tranquilizing
drug of gradualism. Now is the time to make real the promises of democracy. Now
is the time to rise from the dark and desolate valley of segregation to the
sunlit path of racial justice. Now is the time to lift our nation from the
quicksands of racial injustice to the solid rock of brotherhood. Now is the
time to make justice a reality for all of God's children.
It would be
fatal for the nation to overlook the urgency of the moment. This sweltering
summer of the Negro's legitimate discontent will not pass until there is an
invigorating autumn of freedom and equality. Nineteen sixty-three is not an
end, but a beginning. And those who hope that the Negro needed to blow off
steam and will now be content will have a rude awakening if the nation returns
to business as usual. And there will be neither rest nor tranquility in America
until the Negro is granted his citizenship rights. The whirlwinds of revolt
will continue to shake the foundations of our nation until the bright day of
justice emerges.
But there is
something that I must say to my people, who stand on the warm threshold which
leads into the palace of justice: In the process of gaining our rightful place,
we must not be guilty of wrongful deeds. Let us not seek to satisfy our thirst
for freedom by drinking from the cup of bitterness and hatred. We must forever
conduct our struggle on the high plane of dignity and discipline. We must not
allow our creative protest to degenerate into physical violence. Again and
again, we must rise to the majestic heights of meeting physical force with soul
force.
The
marvelous new militancy which has engulfed the Negro community must not lead us
to a distrust of all white people, for many of our white brothers, as evidenced
by their presence here today, have come to realize that their destiny is tied
up with our destiny. And they have come to realize that their freedom is
inextricably bound to our freedom.
We cannot
walk alone.
And as we
walk, we must make the pledge that we shall always march ahead.
We cannot
turn back.
There are
those who are asking the devotees of civil rights, "When will you be
satisfied?" We can never be satisfied as long as the Negro is the victim
of the unspeakable horrors of police brutality. We can never be satisfied as
long as our bodies, heavy with the fatigue of travel, cannot gain lodging in
the motels of the highways and the hotels of the cities. We cannot be satisfied
as long as the negro's basic mobility is from a smaller ghetto to a larger one.
We can never be satisfied as long as our children are stripped of their
self-hood and robbed of their dignity by signs stating: "For Whites
Only." We cannot be satisfied as long as a Negro in Mississippi cannot
vote and a Negro in New York believes he has nothing for which to vote. No, no,
we are not satisfied, and we will not be satisfied until "justice rolls
down like waters, and righteousness like a mighty stream."¹
I am not
unmindful that some of you have come here out of great trials and tribulations.
Some of you have come fresh from narrow jail cells. And some of you have come
from areas where your quest -- quest for freedom left you battered by the
storms of persecution and staggered by the winds of police brutality. You have
been the veterans of creative suffering. Continue to work with the faith that
unearned suffering is redemptive. Go back to Mississippi, go back to Alabama,
go back to South Carolina, go back to Georgia, go back to Louisiana, go back to
the slums and ghettos of our northern cities, knowing that somehow this
situation can and will be changed.
Let us not
wallow in the valley of despair, I say to you today, my friends.
And so even
though we face the difficulties of today and tomorrow, I still have a dream. It
is a dream deeply rooted in the American dream.
I have a
dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of
its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are
created equal."
I have a
dream that one day on the red hills of Georgia, the sons of former slaves and
the sons of former slave owners will be able to sit down together at the table
of brotherhood.
I have a
dream that one day even the state of Mississippi, a state sweltering with the
heat of injustice, sweltering with the heat of oppression, will be transformed
into an oasis of freedom and justice.
I have a
dream that my four little children will one day live in a nation where they
will not be judged by the color of their skin but by the content of their
character.
I have a dream
today!
I have a
dream that one day, down in Alabama, with its vicious racists, with its
governor having his lips dripping with the words of "interposition"
and "nullification" -- one day right there in Alabama little black
boys and black girls will be able to join hands with little white boys and
white girls as sisters and brothers.
I have a dream
today!
I have a
dream that one day every valley shall be exalted, and every hill and mountain
shall be made low, the rough places will be made plain, and the crooked places
will be made straight; "and the glory of the Lord shall be revealed and
all flesh shall see it together."
This is our
hope, and this is the faith that I go back to the South with.
With this
faith, we will be able to hew out of the mountain of despair a stone of hope. With
this faith, we will be able to transform the jangling discords of our nation
into a beautiful symphony of brotherhood. With this faith, we will be able to
work together, to pray together, to struggle together, to go to jail together,
to stand up for freedom together, knowing that we will be free one day.
And this
will be the day -- this will be the day when all of God's children will be able
to sing with new meaning:
My country
'tis of thee, sweet land of liberty, of thee I sing.
Land where
my fathers died, land of the Pilgrim's pride,
From every
mountainside, let freedom ring!
And if America
is to be a great nation, this must become true.
And so let
freedom ring from the prodigious hilltops of New
Hampshire .
Let freedom
ring from the mighty mountains of New
York .
Let freedom
ring from the heightening Alleghenies of Pennsylvania.
Let freedom
ring from the snow-capped Rockies of Colorado.
Let freedom
ring from the curvaceous slopes of California .
But not only
that:
Let freedom
ring from Stone Mountain of Georgia.
Let freedom
ring from Lookout Mountain of Tennessee.
Let freedom
ring from every hill and molehill of Mississippi .
From every
mountainside, let freedom ring.
And when
this happens, and when we allow freedom ring, when we let it ring from every
village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to
speed up that day when all of God's children, black men and white men, Jews and
Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the
words of the old Negro spiritual:
Free at
last! Free at last!
Thank God
Almighty, we are free at last!
lunes, 26 de agosto de 2013
Inspiradoras palabras que deberían ser estudiadas en todo el mundo.
Escribo en mi blog estas palabras inspiradoras de Martin Luther King. Creo que a dos días del cincuenta aniversario de la gran manifestación, siguen estando mas vigentes que nunca.
“Estoy
orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor
manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace
cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó
la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un
gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados
en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al
final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún
no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada
por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años
después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de
prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las
esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia
tierra.
Por
eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto
sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando
los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la
Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que
todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de
que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la
vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es
obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que
concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación,
Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido
devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a
creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya
suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por
eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las
riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También
hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la
urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de
enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de
hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del
oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la
justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para
todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las
arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería
fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia
a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento
de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e
igualdad.
1963
no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros
necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si
el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en
Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de
ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos
de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero
hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce
al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso
de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer
nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos
conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la
disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en
violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas
donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa
nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la
desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos
blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que
su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a
la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de
marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay
quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo
quedarán satisfechos?"
Nunca
podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto
viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de
las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos
trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar
satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva
York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no
quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la
rectitud como una poderosa corriente".
Sé
que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y
tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos
de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido
golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de
la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo.
Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es
merecido, es emancipador.
Regresen
a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana,
regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte,
sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos
revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy
les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento,
yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño
"americano".
Sueño
que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su
credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres
son creados iguales".
Sueño
que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos
y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la
mesa de la hermandad.
Sueño
que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor
de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y
justicia.
Sueño
que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por
el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy
tengo un sueño!
Sueño
que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición
entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los
niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas
blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy
tengo un sueño!
Sueño
que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos,
los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y
la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta
es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe
podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con
esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una
hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar
juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos,
sabiendo que algún día seremos libres.
Ese
será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo
significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto.
Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los
peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si
Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por
eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de
Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva
York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de
Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en
Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California!
Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de
Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que
repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De
cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando
repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en
cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos
los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y
católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual
negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos
libres al fin!"
martes, 20 de agosto de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
Hot Artist Alejandro F. Giraldo: Trabajo publicado en DC Comics.
Hace unos años, el Hot Artist Alejandro F. Giraldo realizó estas increíbles páginas para el número 2 de Flashpoint: Deadman & the Flying Graysons publicado en DC Comics. Llegó a realizar hasta 12 páginas. Lastimosamente no disfrutaremos nunca de las otras 8 publicadas en un cómic.
jueves, 15 de agosto de 2013
¿Quién puede ayudar en el aprendizaje a un artista del cómic? Oscar Jiménez 012
Además hoy quiero subir una página y su boceto de unas de las páginas que mas me impresionaron de Oscar Jiménez en Flash. Esta doble página es "the Flash" 110. Tras un fin de semana, sin pasar por el estudio, llegamos varios amigos al estudio de Oscar, y vimos que se ha había dedicado todo el fin de semana ha hacer esta página, y quedamos abrumados por lo espectacular del original. Hecho de menos a mi amigo en las grandes, o en Francia.
En recuerdo de Santi Navarro.
Hace cuatro años murió de cancer Santi Navarro y su Nobanda. Yo traté
muy poco con él, la verdad, pero me hace pensar mucho en la hermosa persona que
era, viendo la huella de su perdida, en sus amigos. No sé si llego alguna vez a
saber que Oscar Jiménez lo dibujo en Flash número 106, como parte de la gente
que salía en la calle. Sé que es tarde pero muy sentido pesame.
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