lunes, 14 de octubre de 2013

Representante o Agente.

Este sábado, hablando con mi amigo David, le comenté que debía tratar a sus jefes, no pidiendo, sino dando por hecho. Eso es muy importante, ya que siempre le oigo decir que nuestro amigo Rafa, podría hacer eso o aquello… “que a estas alturas tendría que tener dos propiedades”… es algo que me sienta como una puñalada. Cada vez que mi amigo David dice eso, se empequeñece un poco más. Se recuerda a sí mismo que Rafa si y él no. Pues eso me revienta. Porque es como uno se muestra a los demás, es como le ven a uno.
Si vas de “soy la polla” la gente dice eres “un chirimoyas”. Pero si vas de “no soy mucho”, te verán como “nada”. La difícil tarea es decirse uno mismo la verdad, ser consciente de quien eres, donde estas, y de lo que proyectas en los demás. Importa tanto la imagen física como la digital.
Yo, tras cuarenta años, he empezado a quedarme calvo. – Si cuento que mi padre empezó a los 20, yo me siento muy afortunado de haber disfrutado de mí pelo durante 20 años más-. Si, y además de una forma asimétrica… y eso me pareció genial. Pero al final me decidí a comprarme una gorra en mi último viaje a Madrid… “mu Madrileña”.
No sé… quería ver como se reflejaba esa idea en la gente que me miraba. Y el primer día que salí a la calle… me miraba mucha gente. La verdad que no había caras de desaprobación, así que decidí seguir caminando, con la gorra puesta.
No me importa que la gente me vea con entradas. La verdad es que es importante para mí que vean que yo no le doy importancia a cosas que pasan naturalmente, por ejemplo la calvicie. Muchos de los editores con los que trabajo son calvos, y no se ponen una gorra o un sombrero de vestir.
Así que jamás me pondría junto al traje y sombrero para ir a hablar con un editor.
La gente que sabe vender, sabe que la ropa es importante, pero que la ropa hace que te juzguen. E ir con una gorra no me daría distinción. Provocaría que la gente me juzgara como un idiota pretencioso, que además, “algo esconde”.
Cuento esto porque creo que debo explicar donde me veo yo, en la posición entre los artistas secuénciales que han puesto su confianza en mí, y los editores.
Los artistas secuénciales son mis jefes. Yo no labro su carrera, la labramos juntos. Eso deja a los editores, un peldaño mas abajo, sin quitarles importancia. Dando importancia a los que normalmente se sienten pequeños: Los autores.
Yo no tengo una agencia, porque si no, yo pagaría a los artistas secuénciales y les buscaría trabajo, para que hicieran sin derecho a decidir. Eso lo hacen las ETTs.
Yo tengo una empresa de representación. Mis jefes, los autores secuénciales que han puesto su confianza en mí, deben estar informados de todos mis esfuerzos para llevarles donde ellos quieran. Y si es DC, mejor.
Daniel Sampere, en un momento de su carrera, decidió dejar una colección de cómics en Moonstone, para ir un paso más allá.
Sí, yo hubiera sido un agente, le habría obligado a hacer esa colección de cómics en Moonstone. Es cuestión de agencia, si mi jefe es el editor, habría hecho lo posible para que Dani hubiera hecho todos los comics de la serie hasta que el editor hubiera decidido dejar de trabajar con Dani. Yo estuve de acuerdo para que diera un paso más allá, y eso le condujo a dibujar los tres últimos números de JLA, antes del Nuevo 52.
Eso tuvo un inconveniente. Moonstone no volvió a ofrecerme trabajo.
Supe desde el principio que llevar una empresa de representación tenía sus desventajas. Dani me las recordó.

Pero tengo que decir que no me siento mal, porque cuando haces algo que esta bien, y que es una decisión tuya… no hay nada que arrepentirse.

2 comentarios:

  1. Amigo mío, me siento orgulloso de ti... y de la dignidad que das a tu trabajo y a los que representas....han pasado casi 30 años que te conozco....me alegra mucho ver hacia donde vas!

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